
Una semana después, el gato está más gordo. Mariana y Nicolás lo miran en la escalera. Los dos están muy serios.
Mariana: Nicolás, ÂżtĂş le das comida a Luna? Nicolás: Yo no. Tigre come solo por la mañana. Es el trato. Mariana: Yo no le doy nada. Solo toma agua. Nicolás: ÂżSolo agua? Tu cocina huele a pollo todas las noches. Mariana: ¡El pollo es para mĂ!
Entonces Nicolás toca el cuello del gato. Hay un papel pequeño en el collar.